Jesús García Carretero

No es raro que nos pregunten en algún momento de nuestra vida quienes somos. En una entrevista para intentar conseguir un empleo, al conocer a otras personas o en ocasiones en las que hemos de presentarnos a nosotros mismos por muy diversos motivos. En general, solemos salir del paso diciendo nuestro nombre y profesión. Nada más fácil y hasta vistoso que añadir ciertos méritos profesionales adornados debidamente si fuera necesario. Pero resultaría frío, hueco e incompleto. Uno no es lo que hace aunque en ocasiones se acabe convirtiendo en ello, pero uno es algo más.

Jesús García Carretero fue a nacer a Madrid allá por el año 1964, y como buen madrileño es consecuencia de azarosos matrimonios de abuelos y padres todos de muy distintos y distantes lugares de España. De profesión economista, en temas filosófico-religiosos se considera autodidacta y un simple observador del mundo y de la vida. Desde muy joven adivinó en los evangelios un buen fundamento para tratar de buscar y desarrollar una propuesta alternativa a las que la sociedad ofrece.

Después de su primer libro publicado “Historia del Amor – El Dios del Amor y de la Vida” publicado por Ediciones San Pablo, este segundo podría considerarse una profundización y desarrollo de aquél, dirigiéndose ahora a un público más maduro con un mínimo recorrido.

“El descubrimiento del códice XIV – el sexto Evangelio” es un desarrollo novelado de los distintos pasajes de los cuatro Evangelios canónicos complementados con el quinto apócrifo de Tomás, pasajes previamente reordenados geográficamente en la Palestina del siglo I y cronológicamente acompañados por el trascurso de las estaciones del año que abarcó la breve pero intensa vida pública de Jesús. De esta manera se plantean las distintas realidades personales y sociales del hombre de entonces y de hoy para invitar a la reflexión sobre ellas y así proponer la necesidad de tomar partido ante un mundo que, cuanto menos, siempre ha provocado insatisfacción.

"La vida no es una complicada carrera de obstáculos en la que se premia a los primeros; la vida es simplemente un paseo en el que tenemos que aprender a disfrutar del paisaje y de los encuentros con quienes nos cruzamos o de la compañía de quienes nos acompañan en los distintos trayectos de ese camino. ".

Fragmento del libro

Entrevista

¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?

Tenía un amigo sacerdote al que visitaba en su residencia de mayores. Cada vez que le veía le llevaba un par de folios con una reinterpretación personal de un pasaje de los evangelios y siempre me decía que tenía que escribir todas esas cosas. ¿Escribirlas? ¿Y qué hacer con ellas después, con qué formato? Consideré la idea y más o menos tenía algo en mente sobre cómo hacer, pero no disponía de tiempo para desarrollarlo.

¿Qué nos puedes decir acerca del título?

Utilizo deliberadamente las palabras “descubrimiento” y “códice”. La primera de las palabras, etimológicamente significa quitar la cubierta a lo que está oculto. No me gusta cuando se habla de “misterios”, prefiero hablar de lo desconocido, que si no se puede llegar a comprender, sí se puede acercar uno lo suficiente como para entenderlo. Así se invita al lector a que descubra enfoques diferentes a los tradicionales, aportaciones novedosas, ideas distintas, otras interpretaciones de hechos conocidos. La razón de ser de la segunda palabra es porque un códice es un texto manuscrito, es decir, escrito por alguien a mano con su caligrafía personal y, sobre todo, con esmero. A pesar de que he utilizado el ordenador para escribir este libro, puedo decir que empeño personal, cuidado y esmero creo que no le falta.

Y el subtítulo “El sexto Evangelio” viene a cuento porque se trata de un desarrollo novelado de los distintos pasajes de los cuatro Evangelios canónicos complementados con el quinto apócrifo de Tomás. Éste libro sería el sexto, que es una propuesta al lector para  participar de su descubrimiento.

¿Cuál fue su proceso de creación?

Aproveché los largos meses de confinamiento de la pandemia para ponerme con ello. Hay un trabajo previo de reorganización de información de los distintos y comunes pasajes de los cuatro evangelios canónicos en busca de una ordenación lo más lógica posible tanto cronológica como geográficamente.

El borrador del libro lo tuve ya terminado el tiempo de confinamiento y lo complementé con un extenso prólogo en el que, partiendo del hecho histórico del hallazgo fortuito del Evangelio de Tomás en 1945 en el Alto Egipto en el interior de un ánfora junto a otros códices, recurro a la ficción para profundizar en el hecho de cómo, en ocasiones, investigando o buscando una cosa, se descubre otra por casualidad que resulta más importante que el objetivo inicial.

Pasaron cinco años desde entonces hasta la decisión de editarlo y durante este tiempo he repasado ese borrador reconsiderando contenidos hasta llegar a la versión que me resultó satisfactoria. Algo parecido me pasó con mi primer libro titulado “Historia del Amor – El Dios del Amor y de la Vida” editado por Ediciones San Pablo, pero en aquella ocasión esa decisión me llevó ¡quince años!

¿A qué tipo de lector se dirige tu libro?

No es el típico libro religioso, aunque por su temática tuviera que encuadrar en esa categoría. Yo lo clasificaría dentro de aquellos que abordan las dudas y preguntas trascendentales que todo ser humano con un mínimo de inquietud tiene que hacerse en la vida, pero huyendo de dar consejos gratuitos. Esta frase contenida en el libro podría resumir esta intención: “sabio no es el que sabe mucho, sino el que revisa continuamente lo que sabe; y cuando comparte lo que sabe lo hace con humildad planteando interrogantes, huyendo de dar lecciones ni consejos.”

¿Cuál es la estructura del libro?

Tras el prólogo comienza lo que se pretende sea una aproximación novedosa por actualizada y dinámica de la figura y la vida de Jesús de Nazaret. Se plantean las distintas realidades personales y sociales del hombre de entonces y de hoy, y se invita a la reflexión sobre ellas para proponer la necesidad de tomar partido ante un mundo que, cuanto menos, siempre ha provocado insatisfacción.

El desarrollo de la vida pública de Jesús se enmarca en el transcurso de las estaciones del año, comenzando con lo que la primavera tiene de explosión de la vida, continuando con la madurez del verano para seguir la decadencia y el ocaso del otoño y del invierno. Es en la segunda primavera en la que el libro sube de intensidad con el sabido desenlace pero que, desde mi humilde y al tiempo poco imparcial punto de vista, resulta de interés por la cercanía al protagonista de la historia con la que se relatan los acontecimientos.

¿Cómo abordar la lectura del libro?

Es extenso, por lo que recomendaría leerlo poco a poco: está dividido en capítulos cortos que facilita hacerlo de esta manera, quizás combinándolo con la lectura de otro. Los lectores me dicen que es de los libros que se leen bien porque, excepto en el prólogo, se emplea un lenguaje sencillo y directo que hace fácil y ágil su lectura, permitiendo abordar temas complejos con una profundidad accesible. Creo que es de los libros que conviene pertrecharse de un lápiz con el que subrayar frases, consideraciones o pensamientos que pudieran ser repensados en un segundo repaso rápido de sus páginas.

¿Qué esperas del lector cuando cierre el libro?

Como es un libro para leer poco a poco, el lector se verá obligado a cerrar muchas veces el libro; pero cada vez que lo cierre, aspiro a que conserve un pensamiento o una frase que le vuelva a la memoria en sus momentos de inactividad mental que el día le permita. Y cuando lo cierre porque lo haya terminado, confío lo repase buscando en el índice los títulos de los capítulos que le hayan llamado más la atención o repasando lo subrayado con su lápiz, como sugerí que se hiciera su lectura.

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